El Tribunal Supremo ratifica la condena de dos años de prisión para un grafitero que afectó al funcionamiento del transporte al pintar un vagón.

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El Tribunal Supremo ratifica la sentencia de dos años de prisión para un grafitero que pintó un vagón, al reconocer que el acto afecta la operatividad del transporte, potencialmente causando paros, retrasos y disrupciones en el servicio. Los jueces argumentan que el daño va más allá del valor estético, impactando en la capacidad operativa del sistema de transporte.

El Tribunal Supremo confirmó la condena de dos años de prisión a un grafitero por daños en un vagón del metro de Bilbao. A pesar de la defensa del acusado, la Sala del Supremo sostuvo que las pintadas causaron daños más allá de lo estético, afectando la capa anti-grafiti del vagón. Se aplicó una agravante por daños al servicio público, considerando que el acto vandálico afectó la prestación del transporte público. La Sala rechazó la interpretación de que la agravante solo se aplica a daños superiores a 400 euros. El recurso de casación fue desestimado y se mantiene la obligación de pagar las costas del proceso.

Fuente: Noticias jurídicas.